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Toda la Expo Avícola 2018 y el 12vo Seminario Internacional de Ciencias Avícolas, en esta edición.

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Este lunes 2 de julio se conmemorará el día de la avicultura. Pero este año los avicultores no tienen mucho para festejar. Con los costos productivos dolarizados, tras la última devaluación, varios están trabajando en estos momentos a pérdida. “El sector está atravesando lo mismo que atraviesa el país. El problema es el tipo de cambio. Casi el 80% de los costos están en dólares. Por ejemplo, maíz y soja, que representan el 60% de los costos. A esto hay que sumarle el fósforo, las vitaminas, los minerales, la genética, el costo de la energía y del combustible. Lamentablemente, en el corto plazo nos impacta fuertemente” resumió a Clarín Rural Javier Prida, titular de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), que integra a los productores de huevos.

Según sacó cuentas, en algunas zonas productivas muchos avicultores están trabajado a pérdida. “Si no hacemos correcciones urgentes, vamos a tener un año muy malo”, alertó.

“No sabemos cómo va a responder el consumo. Históricamente cuando más apretado estaba la Argentina, la gente se refugiaba en la proteína barata, como es el huevo. Ahora, que hay achatamiento en el consumo con freno de ventas, no sabemos qué va a ocurrir”, agregó Prida.

Una alternativa para paliar esta crisis, aseguró, es achicar el parque productivo para regular la oferta con el objetivo de que se sincere el valor.

En este sentido, Prida también hizo referencia a otra problemática del sector, como es la informalidad, que supera el 50% en el sector avícola. “Este es el principal cáncer que tenemos. Esto es fundamentalmente porque hay un sistema de comercialización que es perverso”, advirtió.

Una de los ejes a trabajar, según explicó Prida, es el crecimiento en las exportaciones de huevos.Actualmente, el mercado interno representa el 97% y los envíos al exterior, solo el 3%. El principal producto que exporta la Argentina es el huevo disecado (el mismo proceso que la leche en polvo). Hay tres mercados claves para este producto: la Unión Europea, Rusia y Japón. “Hay competidores muy fuertes como Brasil que tiene otra competitividad. En el mercado de huevo cáscara quedamos afuera por costos. En el huevo en polvo o procesado Brasil no participa pero aparece Ucrania como competidor fuerte”, manifestó.

Se producen unos 25 millones de huevos por día en el país. Lo que marca una producción anual de 13.000 millones de huevos por año. Y Buenos Aires es la principal provincia productora. El sector emplea a 18.000 personas en forma directa y 7.000 personas en forma indirecta.

La Argentina es el 5º país consumidor de huevos en el mundo y según Prida, es el modelo a seguir por el trabajo de comunicación que apuntaló el consumo ya que en 10 años se duplicó. En total, hay 956 granjas activas en el país en 18 provincias. Del 2005 al 2015, muchos avicultores se ampliaron y también nacieron muchas empresas. Pero, describió el directivo de Capia, desde el 2016 a la fecha sólo hay algunas ampliaciones puntuales en las granjas y otras se achicaron o cerraron directamente.

Por último, Prida destacó que el ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere, había asumido un compromiso en diciembre para armar la mesa del huevo. “Todavía estamos esperando. Va ser útil. Los problemas son por la falta de poder de policía”.

 

Fuente: https://www.clarin.com/rural/visperas-dia-avicultura-busca-mayor-competitividad_0_ByilBmEzX.html

 

 

Por Valeria Edelsztein (www.chequeado.com)

 

El color de un huevo no está relacionado en forma alguna con su calidad nutricional. Al comparar valores de colesterol, calorías y proteínas, no se observan diferencias significativas.

¿Alguien se preguntó alguna vez por qué nos cobran más caros los huevos marrones que los blancos? Hay una creencia muy arraigada que sugiere que se debe a que los huevos marrones son más nutritivos. Pero, ¿es real este dilema oval?

Los huevos de las aves muestran una enorme diversidad de colores, desde el blanco pasando por el marrón hasta el azul oscuro (sí, aunque nunca los hayamos visto en el súper, hay aves como la gallina Araucana proveniente de Chile, que ponen huevos verdes y azules).

¿Por qué tanto colorido? Hay varias posibles explicaciones. Por un lado, el color del huevo sería una protección contra la radiación solar dañina, también proporcionaría protección térmica a los embriones en desarrollo y sería un factor determinante en la reproducción, además de colaborar con el camuflaje y evitar que los huevos pasen a convertirse en la cena de algún depredador.

La cáscara de todos los huevos está formada, principalmente, por el mismo material: carbonato de calcio. La diferencia es que, mientras que los huevos de gallina blancos carecen de pigmentación, los coloreados adquieren diferentes tonos a causa de los pigmentos que se depositan en el cascarón a medida que el huevo se forma. La producción de estos pigmentos está determinada genéticamente, es decir que el color del cascarón no depende de la dieta de la gallina aunque sí puede verse afectado por la edad del animal, el nivel de estrés o factores ambientales.

Y aquí llegamos al corazón de la cuestión: el color de un huevo no está relacionado en forma alguna con su calidad nutricional. Al comparar valores de colesterol, calorías y proteínas, no se observan diferencias significativas prácticamente en ningún componente con respecto a los huevos blancos del mismo tamaño (ver acá y acá). ¡Touché!

Otra creencia generalizada es que los huevos pigmentados son más resistentes que los huevos blancos. Sin embargo, la evidencia al respecto es mixta (ver acá, acá, acá y acá). ¡Touché otra vez!

¿Entonces? ¿Por qué nos cobran más caros los huevos marrones? Le damos la bienvenida a las cuestiones puramente culturales y de comportamiento de los consumidores.

En primer lugar, esto no es así en todo el mundo. Si bien, globalmente, el consumo de huevos marrones y blancos es parejo existen enormes diferencias regionales: en Europa más del 80% de los huevos que se consumen son marrones frente a sólo el 30% en América Latina y el 10% en Estados Unidos. Pero eso no es todo.

Resulta ser que los seres humanos tenemos preferencia por los huevos con uniformidad en el color de la cáscara y es mucho más difícil producir huevos marrones parejitos, sin variaciones de color, manchitas o puntitos que los hagan menos atractivos. En el caso de los huevos blancos, estas “irregularidades” pasan más desapercibidas y, por lo tanto, hay más huevos comercializables en cada tanda. A este factor se suma que, tiempo atrás, las gallinas ponedoras de huevos marrones tendían a ser más grandes y, por lo tanto, consumían más alimento que las de huevos blancos. Aunque esto ya no es así, el mayor valor se mantiene por “costumbre”. De esta manera, tenemos el ¡combo perfecto para encarecer el producto!

En conclusión, la calidad nutricional de los huevos no depende del color de la cáscara aunque sí puede verse afectada por la alimentación de la gallina y factores ambientales (Ver acá, acá y acá). En este caso bien vale el dicho “no juzgues a un libro por su portada”. No juzguemos a los huevos por el color de su cáscara. Y, de paso, cuidemos el bolsillo.

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